Movimiento Involuntario Corporal

Movimiento Involuntario Corporal®


INTRODUCCIÓN AL Movimiento Involuntario Corporal

Definición de MIC®

Es el movimiento natural y espontaneo que brota de cada una de las partes del cuerpo. Es decir, todo el cuerpo participa del movimiento originador en una determinada región, sea en forma de micro o macromovimientos. Todo el cuerpo lo siente como sensaciones interoceptivas, propioceptivas e integroceptivas. Es un movimiento regenerador de todo el organismo. De este modo habitamos el cuerpo, éste nos habita a nosotros y el espíritu habita el cuerpo
.

Todo el cuerpo coopera, colabora en todo tipo de movimiento, en él se cumple “uno para todos y todos para uno”, cada parte del cuerpo colabora en el conjunto y el conjunto envuelve y abarca a cada parte del cuerpo. Esto es la consciencia corporal, la sabiduría unificadora del cuerpo humano. Es por esto que hemos de quitar las argollas al cuerpo y liberarlo para que alcance un grado mayor de salud física. Al mismo tiempo lo anímico gozaría más en un cuerpo liberado de la tiranía del ego o rasgo neuróticos del carácter.

-.El movimiento del MIC no es dirigido por la mente, sino que es inspirado desde la consciencia, es decir, el cuerpo es contemplado en el espacio de la conciencia, la cual se alía con esta y no con lo mental, por lo que cuerpo, conciencia y esencia se unifican. La consciencia está atenta a todo lo que acontece en el cuerpo y presencia cómo las diferentes partes del mismo se mueven en su deseo de libertad y de vivir.
Un cuerpo viviente, desde el Movimiento Involuntario Corporal, exhala vida en una constante vibración y en su plasticidad crea una danza espontánea, la danza de la vida.

En las últimas década han aparecido docenas de formas de danzas, movimientos y expresiones corporales tratando de buscar el movimiento auténtico, real, primordial, etc, pero nada tan natural, primigenio y libre como la expresión del cuerpo desde sí mismo, desde cada rincón de nuestro castillo corporal.

Es relativamente fácil hacer cualquier tipo de danza, lo difícil es que el cuerpo y cada parte del mismo manifieste lo que verdaderamente quiere expresar independientemente del deseo de la mente. Se trata por tanto de que los constructos mentales no alteren los movimientos de cada parte del cuerpo que está en coherencia con el deseo del propio cuerpo. Este movimiento en coherencia, devuelve al cuerpo la libertad de vivir y expresarse. El gran reto consiste en que la mente no intervenga en cada movimiento.

Nuestros cuerpos están condicionados en la vida cotidiana por movimientos que, en su gran mayoría, no son naturales. En otras ocasiones, obedecen más a una moda, a un modo de baile o danza que prima en la actualidad, que hace difícil que el cuerpo tome su propia autonomía liberándose de lo mental.

Por tanto, podemos decir que lo habitual es que las partes del cuerpo estén dirigidas, siempre o casi siempre, por el condicionamiento de programas mentales que han incrustado en el cuerpo tipos específicos de movimiento que han ido sustituyendo los movimientos propios, auténticos, originales y genuinos del cuerpo. La mente, en consecuencia, tiene mucha responsabilidad, ya que en múltiples ocasiones es la que ordena y manda en el cuerpo, a veces, incluso en contra del cuerpo.

Todo lo anterior es el resultado de un cuerpo somatizado negativamente y que puede llegar a enfermar si no se toma conciencia del mismo.

No se trata entonces de que el cuerpo haga movimientos aprendidos, enseñados y reglados en base a programas mentales, ya que el movimiento espontáneo surge del propio organismo y sus partes.

Esta es una tarea nada fácil y que encierra cierta dificultad, al menos, al principio.
Por ejemplo, las personas que durante años han hecho todo tipo de danzas, también pueden encontrar cierta dificultad en dejar que el propio cuerpo “haga” y se manifieste como realmente quiere, pues estas personas ya tienen el cuerpo “enseñado” a expresarse de un modo bonito, armonioso, etc. Sus movimientos son “educados”, lo cual no tiene nada de malo, pero puede darse más salud física y psicoemocinal, cuando la mente permite que el cuerpo se manifieste.
Partimos de la base de que cualquier persona puede aprender a soltar el cuerpo para que “ello” dance en el espacio-tiempo.

El cuerpo y su libre expresión espontánea busca vivir en integración con la consciencia y como aliados están el Centro Instintual (CI) y el Centro Instintual Superior (CIs).

Si contemplamos los movimientos de los animales, observamos que no consumen un solo julio de energía gratuitamente. Sus cuerpos en su toTalidad se mueven armoniosamente para alcanzar un fin determinado, sus movimientos son tremendamente plásticos y se da una completa integración del cuerpo físico y energético.

Por ejemplo, la leona cuando caza no ha sido educada en sus movimientos para lanzarse sobre su presa, simplemente imita a su madre en la acción y todo el cuerpo actúa para lograr el objetivo concreto y no morir en el intento.
Hemos de respetar la naturaleza del ser humano, el cuerpo/organismo y sus funciones. Una de las formas para ello es mediante la recuperación de la biomecánica respiratoria natural, ya que ésta es acorde al propio diseño de su fisiología respiratoria y nos enseña a desbloquear el cuerpo físico y los procesos psicoemocionales subyacentes.
Un cuerpo y sus partes que se mueven en libertad facilitan la biomecánica respiratoria.

La vida se expresa fundamentalmente a través de la respiración y del movimiento corporal, es decir, una respiración libre en un cuerpo liberado y un cuerpo liberado con una respiración libre.

El movimiento libre parte del instinto vital que expresa la propia vida, el anhelo y la alegría de vivir. El Movimiento Involuntario Corporal surge de la integración del cuerpo físico y el energético.

En cuanto al diseño de la fisiología corporal, todo movimiento vital surge de cinco planos diferentes, pero integradores: vertical, hacia la tierra, (caudal), hacia el cielo (craneal) laterales (derecha-izquierda) anterior y posterior, rotatorio y central. Estos planos dimensionales han de surgir de la naturaleza propia y libre del organismo e interrelacionar con la vida exterior en el espacio-tiempo.
Por el contrario, si el cuerpo no expresa su propia vida, habrá riesgo de bloqueo físico, energético y psicoemocional

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